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El ambicioso acuerdo de Libre Comercio firmado entre Brasil y Chile

El 21 de noviembre fue firmado el tan esperado Acuerdo de Libre Comercio entre Brasil y Chile. Las negociaciones fueron lanzadas por ocasión de la visita del presidente de Chile – Sebastián Piñera – a Brasilia, el 27 de abril de este año.
Consecuencia de la aproximación entre el Mercosur y la Alianza del Pacífico, el acuerdo – que es el más ambicioso ya firmado por Brasil – concreta una gran modernización en el marco de las relaciones económicas bilaterales, dado que el ultimo gran acuerdo entre los países fue el ACE -35, con el Mercosur en el año de 1996.
Firmado en tiempo récord, se pasaron solamente cinco meses desde el inicio de las negociaciones hasta la firma de este tratado. Eso se justifica por la importante relación comercial existente entre ambos países, puesto que Brasil es el tercer socio comercial de Chile, y Chile es el segundo socio comercial de Brasil en América del Sur.
En términos de números, en 2017 el comercio Brasil-Chile sumó US$ 8.400 millones. Además, Brasil es el principal destino de las inversiones chilenas, siendo que el crecimiento de la economía brasileña el 2019 debe contribuir a que este comercio continúe aumentando.
El acuerdo está compuesto de veinticuatro capítulos, destacándose: Barreras técnicas al comercio, medidas sanitarias y fitosanitarias, facilitación del comercio, coherencia y buenas prácticas regulatorias, política de competencia, propiedad intelectual, Pymes, cooperación económica, cadenas regionales y globales de valor, comercio electrónico, telecomunicaciones, entrada de personas de negocios, servicios, estándares laborales, medio ambiente y género.
Todos los capítulos tratan de temas no arancelarios, puesto que el arancel cero entre los dos países ya existe desde el 2014. En resumen, son 4 acuerdos en uno: i) Acuerdo de inversiones; ii) Protocolo de Inversiones en Instituciones Financieras; iii) Acuerdo de compras Públicas, y iv)Acuerdo de libre comercio.
Se destacan las normas de apoyo para que las micro, pequeñas y medianas empresas (MPMEs) puedan beneficiarse efectivamente de sus disposiciones.
Respecto de la Facilitación del Comercio, los compromisos asumidos prometen acelerar y reducir los costos de los trámites de importación, exportación y tránsito de bienes entre los países. Eso significa que todos los órganos implicados en los trámites de comercio exterior deberán avanzar en portales únicos y en documentos en formato electrónico que contribuyan a una mayor fluidez de los tramites comerciales. Con el reconocimiento mutuo de operadores económicos autorizados y uso de documentos digitales será posible el ahorro de tiempo y de costos.
En el marco de Medidas no Arancelarias-sanitarias, Fitosanitarias y de Normas Técnicas, el compromiso es de impulsar y agilizar el comercio bilateral, avanzando en la convergencia, armonización y el reconocimiento de exigencias técnicas, resolviendo todos los problemas que puedan surgir entre ambos países, mismo que hayan sido salvaguardadas plenamente las facultades de fiscalización de los entes reguladores en lo que se refiere a asegurar niveles de seguridad y calidad vigentes en ambos países. Aún en este contexto, se adoptó un anexo regulatorio en el sector de productos orgánicos, por medio del cual los países reconocen mutuamente sus sistemas de certificación orgánica (proceso de producción y rotulado, entre otros).
Gran destaque pare el área de Comercio de Servicios, donde por primera vez Brasil adopta el concepto de “lista negativa”, donde todos los servicios que no están expresamente limitados están permitidos, y de cláusula “ratchet”, por la cual los servicios liberalizados no pueden sufrir reversión.
En la parte de Compras Públicas, será permitido a las MPMEs de Brasil y Chile participar en las licitaciones realizadas en la otra Parte, compitiendo en igualdad de condiciones con los proveedores locales. Otro capítulo de gran impacto para las MPMEs es el de Comercio Electrónico, que contiene disposiciones para facilitar y mejorar las condiciones en que los proveedores brasileños y chilenos de servicios y de productos operan por vía electrónica en los mercados, asegurando protección de los derechos y datos personales de los consumidores en compras online.
Lo que ha sido noticia constante desde antes mismo de la firma del acuerdo, es lo negociado en términos de Telecomunicaciones, con la eliminación de tarifas de rooming para voz y datos, lo que debe beneficiar a los negocios y al turismo (500.000 brasileños y 350.000 chilenos al año). Sin embargo, la previsión de que este servicio esté operativo es 2020, puesto que las compañías de telecomunicación tendrán el plazo de un año contado desde la entrada en vigencia del tratado para adecuarse.
Punto que merece destaque por estar incluido por primera vez en un acuerdo de libre comercio, es el capítulo de Cadenas Regionales y Globales de Valor, por medio del cual los países reconocen la importancia de aprovechar mejor sus complementariedades en el comercio de bienes, servicios e inversiones y de realizar actividades y acciones que permitan a sus empresas insertarse en esos encadenamientos productivos, con atención para las PYME.
Estos son apenas algunos de los puntos negociados por el acuerdo, los cuales deben ser de mayor interés del sector privado, puesto que el gratado es bastante largo, conteniendo más de 600 páginas.
Del punto de vista de la ejecución de todo lo dispuesto, el acuerdo contempla un mecanismo de solución de controversias robusto, que busca resolver las cuestiones de comercio de manera muy rápida, eficiente y desburocratizada. Este mecanismo funciona con plazos ya previamente establecidos, lo que ayuda a que las empresas tengan respuestas rápidas para poder avanzar con sus temas comerciales, garantizando un trato justo y equitativo a las partes.
El primer paso ya fue dado. Ahora, ya firmado el acuerdo, este debe ser sujeto al cumplimiento de los procedimientos previstos por el ordenamiento jurídico de ambos países, estando prevista su entrada en vigencia 90 (noventa) días después de la fecha en que la Secretaria General de la ALADI (Asociación Latinoamericana de Integración) notifique a las partes sobre el recibimiento la ultima comunicación de las Partes informando el cumplimiento de los requisitos establecidos en sus legislaciones internas.
Con tantas promesas de mejoras y agilidad, resta que el sector privado se anime a ampliar sus fronteras, haciendo uso de este instrumento que promete cambios significativos en la forma de hacer comercio entre Brasil y Chile.

 

Luciana Rosa Rodrigues
Abogada brasileña en Chile.
Gerente Legal en Montt Brasil.
Miembro del Comité Estratégico de la Cámara de Comercio Chileno Brasileña, del Comité Jurídico de la Cámara Nacional de Comercio (CNC), del Comité Brasileño de Arbitraje (CBAr) y de la Dispute Resolution Board Foundation (DRBF).
LL.M in International Law, Trade, Investments and Arbitration por la Universidad de Heidelberg – Alemania y Master en Ciencias Sociales (énfasis en instituciones, Globalización y Cultura) por la Universidad Federal de Santa Maria – Brasil.

La Cámara

La Cámara Chileno Brasileña de comercio es una asociación gremial que busca agrupar a un sector representativo del empresariado chileno y brasileño.

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